Arecaceae
Una palma es inconfundible en campo: un tallo sin ramificar y sin crecimiento secundario en grosor, y una corona de hojas grandes pinnadas o palmeadas producidas de una en una desde una única yema apical. En las especies de tallo solitario esa yema es todo el futuro de la planta — si pierde la corona, no hay de dónde reponerla. Las especies cespitosas, que rebrotan nuevos tallos desde la base, son la excepción.
En los Andes las palmas se zonifican marcadamente por altitud, lo que las vuelve buenos indicadores de dónde está uno en la ladera. La determinación depende por lo general del capitel, la vaina foliar y la inflorescencia más que de las hojas solas, de modo que una fotografía de una corona tomada a distancia suele llevar a la planta apenas hasta la familia.




